El precio de mercado de una vivienda va más allá de lo que se piense o sienta que vale, debe estar basado en datos y condiciones del inmueble. Y estos son algunas claves que se deben llevar a cabo para conocer el valor de una vivienda.

Identificar: es importante visitar el inmueble para conocer sus características, con la referencia catastral se podrá conocer la superficie construida y de parcela que corresponde a esa vivienda y cómo está distribuida, ya sea si está distribuido en cada planta, si hay zona de aparcamiento y el límite de la parcela.

Conocer el inmueble: saber si la vivienda es libre o es de protección oficial, esto influirá en su valor.

Visita el inmueble: no se puede determinar el valor de una vivienda si realmente no se conoce. Por lo que dentro de este punto se debe de analizar en cuenta los siguientes aspectos:

  • Ubicación y características del entorno.
  • Facilidad de movilidad peatonal y de transporte.
  • Proximidad de servicios como supermercados, hospitales, entre otros.
  • Calidad del edificio, estado de conservación y si dispone de ascensor
  • Orientación de la vivienda y de cada espacio, por ejemplo a donde está orientado el salón y los dormitorios (norte, sur, este, oeste), al exterior o a patio.
  • Si es necesaria reforma o no.
  • Distribución y número de habitaciones / estancias.
  • Instalaciones y estado actual de las mismas (gas, luz, agua).
  • Condición de los suelos, puertas, ventanas y paredes.
  • Si dispone de extras como terraza, garaje, trastero, vistas.
  • Destacar si tiene algún elemento cocina, baño o terraza que puede aumentar su valor.

Testigos: Llegados a este punto se debe buscar en bases de datos fiables ejemplos de viviendas vendidas con características lo más parecidas posibles y en la misma zona, con el objetivo de tener referencia de precios de venta. Este es un paso fundamental a la hora de valorar una vivienda con el mercado actual.

“La localización es un parámetro determinante al momento de valorar una vivienda”